Revista Cátedra, 9(2), pp. 64-85, julio-diciembre 2026. e-ISSN:2631-2875
https://doi.org/10.29166/catedra.v9i2.7981
1. Introducción
En el siglo XXI, las tecnologías de la información y comunicación (TIC) han transformado
radicalmente la vida humana, facilitando nuevas formas de interacción y acceso a
conocimientos diversos, lo que ha influido significativamente en la educación. Según Ancira
y Gutiérrez, el uso de las TIC en el proceso de enseñanza-aprendizaje se traduce en mayores
oportunidades para acceder a materiales, así como en incrementos en la motivación y
productividad de los estudiantes, mejorando su comprensión y desempeño. Sin embargo, a
pesar de los avances, persisten obstáculos como la falta de acceso a recursos y la
capacitación insuficiente del profesorado (Ancira y Gutiérrez, 2011). Además, las
competencias lingüísticas siguen siendo ejes fundamentales en la formación académica
universitaria, la habilidad para comprender, interpretar y redactar adecuadamente es
esencial en un entorno educativo y laboral en constante evolución; expresar y argumentar,
requiere el uso de un lenguaje preciso, coherente, adecuado, claro, conciso y concreto, son
elementos que requieren el dominio lingüístico, no solo para el desempeño académico, sino
la acción interpersonal del estudiante en un contexto digital. Conforme a lo que plantean
Area y Pessoa, enfrentarse a la sociedad del conocimiento, implica la alfabetización continua
en el uso de las herramientas digitales e incorporarlos como eje transversal,
interdisciplinario e indispensable en el proceso cognitivo. Sumergirse al mundo digital no
solo es conocer plataformas, recopilar o seleccionar información, sino producir, reproducir
y difundir conocimientos, que toman como directrices al pensamiento crítico, creativo,
autónomo y colaborativo (Area y Pessoa, 2012).
Incluir la tecnología en el aprendizaje, juega un rol trascendental en una educación
globalizada, dinámica y cambiante. Sin embargo, se reconoce que hay incidencias negativas
en el desarrollo de las competencias lingüísticas; en el plano oral, la nula relación
interpersonal y socialización, que se vivió en el contexto pandémico, ocasionó que el
cerebro y los órganos de articulación no se ejerciten, el efecto se evidencia en el aula, cuando
el estudiante tiene miedo a comunicar sus ideas o cometer torpeza al expresar palabras,
oraciones, etc.; en el plano escrito, existen diversas herramientas tecnológicas (ChatGPT,
Gamma, Gemini, etc.) que ayudan a la escritura académica, sin embargo, los discentes copian
y pegan, sin analizar ni comprender el contenido textual, tampoco respetan las normas
ortográficas de la lengua; en el plan lector, existen textos de diversas tipologías, de
contenidos básicos y complejos, pero el desinterés por la lectura es cada vez extensa, porque
algunos estudiantes se acostumbraron a leer por obligación, sin tener en cuenta que la
lectura favorece a cualquier campo del saber humano. Según Macías et al, los medios
digitales potencian las competencias lingüísticas y desarrollan las habilidades
comunicativas a través de la interacción oral y escrita, además pueden servir de motivación
para aumentar el nivel cognitivo (Macías et al., 2022).
La generación Z exige al docente a utilizar la digitalización para afrontar un sistema
educativo cambiante, De acuerdo con la Organización de Cooperación y Desarrollo
Económicos (OCDE) para el desarrollo de un país se necesita el manejo de tecnologías
informáticas, que promuevan la transformación digital de los discentes. Desarrollar las
habilidades lingüísticas con base en la gramática, morfología, sintaxis, fonética, fonología,
semántica y pragmática, así como formar estudiantes de acuerdo con la evolución de estas
disciplinas, constituye una necesidad fundamental en el contexto educativo actual (OCDE,
2019). El propósito es renovar técnicas tradicionales y utilizar medios tecnológicos e
innovadores para la comprensión lectora y la redacción multimodal, por ello, urge
alfabetizar en competencias lingüísticas y habilidades digitales, los cuales se convierten en
pieza clave para el desarrollo holístico del futuro profesional.