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Revista Cátedra, 9(2), pp. 105-125, julio-diciembre 2026 e-ISSN: 2631-2875
https://doi.org/10.29166/catedra.v9i2.8554
el módulo se enfocó en considerar tres habilidades socioemocionales: la empatía, apertura
a la diversidad y autorregulación escolar. En relación con la empatía, los resultados
obtenidos de los distintos países participantes muestran que los estudiantes reportan
conductas, emociones o sentimientos que dan cuenta de empatía en repetidas ocasiones con
frecuencias moderadas-altas del 55% y solo un 15% declara una frecuencia baja de este tipo
de comportamientos, siendo Cuba el país que obtuvo un promedio más alto que los otros
países participantes en esta categoría. Por otra parte, la UNESCO indica que el 85% de los
estudiantes de los países participantes declaran una actitud favorable, mientras que solo un
6% reporta sentir mucho desagrado por personas distintas a ellos, siendo Costa Rica y Cuba
los que obtuvieron los puntajes más positivos en esta área. Finalmente, en cuanto a la
autorregulación escolar, el 74% de las respuestas indica que los estudiantes se perciben a
sí mismos como capaces de ejecutar acciones autorreguladas en el ámbito escolar mientras
que un 5% reporta que este tipo de conductas se realiza con una frecuencia baja o
inexistente, nuevamente Cuba vuelve a destacar con un puntaje mayor que el resto de los
países participantes, mientras Brasil revela un puntaje más bajo, pero aun así en un nivel
positivo (UNESCO, 2024, p. 22-27).
En la actualidad, el desarrollo socioemocional se ha consolidado como un componente
indispensable en la educación básica, especialmente en los sectores rurales del Ecuador,
donde las condiciones sociales, económicas y tecnológicas presentan limitaciones variadas
y fortalecer las habilidades socioemocionales puede marcar una diferencia positiva en el
bienestar general y el desempeño académico de los niños. La presente investigación trata
sobre la problemática relacionada con la escasa utilización de recursos tecnológicos
interactivos orientados al desarrollo socioemocional en estudiantes de educación primaria
de escuelas rurales. La raíz del problema se centra en la limitada disponibilidad de
herramientas pedagógicas innovadoras adaptadas a las necesidades emocionales de los
estudiantes, lo que restringe su potencial formativo y afecta negativamente su bienestar
integral.
Uno de los principales retos identificados es el acceso limitado a la tecnología en zonas
rurales, esto repercute directamente en la viabilidad de estrategias digitales aplicadas en el
aula de clases. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) el
analfabetismo digital en el sector rural alcanzó el 14.1 % en personas de entre 15 y 49 años,
incluyendo a quienes no poseen un teléfono celular activo, no han utilizado una
computadora ni han accedido a internet en el último año (INEC, 2024, p. 20).
A esta situación se suman diversos factores, entre ellos la resistencia o el escaso interés de
algunos docentes frente a los procesos de cambio, la falta de capacitación en el uso
pedagógico de aplicaciones interactivas y la limitada existencia de estudios locales sobre
esta temática. En conjunto, estas condiciones dificultan la implementación efectiva de
estrategias tecnopedagógicas orientadas al fortalecimiento del desarrollo socioemocional
en la infancia. La educación emocional constituye un importante pilar en el desarrollo de los
niños, particularmente en edades tempranas. Ignorar este aspecto puede generar
consecuencias negativas en su autoestima, convivencia escolar y capacidad de aprendizaje.
En este contexto, Garofalo y Villao identifican múltiples desventajas en el sistema educativo
rural, tales como el desconocimiento del uso pedagógico de la tecnología, el escaso acceso a
recursos didácticos, la precariedad de servicios básicos, las condiciones geográficas
adversas que dificultan la asistencia a clases, y la limitada orientación de la educación hacia
el desarrollo productivo tecnificado (Garofalo y Villao 2018, p. 156). Frente a esta situación,
se reconoce la necesidad urgente de integrar herramientas digitales como las aplicaciones
interactivas, las cuales han demostrado ser eficaces para fomentar competencias como la