Revista SOCIOLOGÍA Y POLÍTICA HOY - No. 11, Julio - Diciembre 2025

ORLANDO FALS BORDA: ANTI—ÉLITE,

UTOPÍA Y PLURALISMO.

COLOMBIA 1958—2008:

LECCIONES PARA LA HISTORIA

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera*

La palabra ‘revolución’ ha sido desgraciadamente prostituida por nosotros, los que pretendemos ser revolucionarios.

Se ha utilizado con ligereza, como una afición, sin un verdadero respeto y sin verdadera profundidad.

Camilo Torres Restrepo, 22 de mayo de 1965, Conferencia en la Universidad Nacional de Colombia.

Las ideas son, a la larga, más fuertes que las armas.

Orlando Fals Borda, La Subversión en Colombia, 1967.

Resumen

El presente estudio trae una reseña del debate en tor-

* Doctor en derecho por la Uni-

no a la estrategia de la revolución colombiana durante versidad Externado de Colom-el primer lustro de los años sesenta y hace un recuen-bia, profesor universitario, ana-

to de su ulterior influencia a lo largo de medio siglo.

lista político y activista social

Para tal propósito se asevera que Orlando Fals Borda colombiano. Miembro del Co-

(1925—2008) fue a lo largo de su periplo vital un con-lectivo Comuna y Comunidad

tinuum sobre la vigencia del pensamiento de Camilo y del equipo de tutores de la

Torres Restrepo (1929—1966). Sobre esta base propo-Universidad Alternativa. Fun-

ne cómo producir el cambio inaplazable del régimen damenta su trabajo en la teoría

político y dar el salto hacia la paz con justicia social crítica, la contra—historia y la

como expresión de la ética en la política, y la concre-geografía social y humana.

ción de la idea moral del “amor al prójimo” a través Correo: migueleduardozp@gmail.

del bien común, esto es, reiterar la idea moral del co-com

munismo (cristianismo o comunalismo en Camilo To-

ORCID: 0000-0002-0118-664X

rres Restrepo) como respuesta a la crisis de la modernidad capitalista en Colombia y en el ámbito mundial para dar un ‘soplo de vida’ al humanitatis principium

Fecha de recepción: 7 noviembre de 2025

(principio de humanidad).

Fecha de aprobación: 18 noviembre de 2025

El trabajo se elabora bajo el método de la investigación, acción, participación como un aporte a la re-REGISTRO ISSN: 2600-593X

279

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo flexión sobre la vida y obra de Fals Borda en el marco de las actividades que se realizan con motivo del cen-tenario de su nacimiento el 11 de julio de 1925 en la ciudad de Barranquilla (Colombia).

Consúltese https://es.wikipedia.org/wiki/Orlando_Fals_Borda

Palabras clave: Sociología, revolución en Colombia, anti—élite, utopía, pluralismo, historia reciente de Colombia.

280

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo Desde el 15 de febrero de nitud que podría servir de base 1966 hasta su muerte acaecida para “armar el rompecabezas del el 12 de agosto de 2008 Orlando

presente para proyectar el futuro

Fals Borda fue un portaestandar-

de una Colombia transformada”.

te de la propuesta revolucionaria

(Palacios, 2012, p. 31)

elaborada por Camilo Torres Res-

trepo,1 idea de la que no desistió

Al respecto, vale recordar la

hasta su último respiro. Como bien

comprensión que hiciera el propio

se sabe fue Fals Borda su colega

Camilo Torres:

académico en la Universidad Na-

cional de Colombia en la creación

[…] la violencia ha constituido

en 1959 de la Facultad de Sociolo-

para Colombia el cambio so-

gía.2 En su primer lustro de funcio-

cio—cultural más importante

namiento el libro La Violencia en

en las áreas campesinas des-

Colombia se constituye en el más

de la Conquista efectuada por

importante producto de la Facul-

los españoles. Por conducto

tad, pues en él se encuentra una

de ella las comunidades ru-

interpretación sobre el período

rales se han integrado dentro

comprendido entre 1946 y 1957

de un proceso de urbanización

—conocido en la historiografía

en el sentido sociológico con

como ‘La Violencia’—, que explica

todos los elementos que este

la idea de “revolución social frus-

implica: la división del traba-

trada”. Su alcance es de tal mag-

jo, especialización, contacto

1/

Para una mirada crítica sobre Camilo Torres Restrepo véase de Darío Mesa la entrevista con Fernando Cubi-des en su libro Camilo Torres: testimonios sobre su figura y su época. Medellín: La Carreta Social, 2011.

Mesa asevera que sus “mensajes al pueblo [eran] sumamente confusos, mensajes en su conjunto teñidos de idealizaciones de lo que el pueblo podía hacer […]. Más que una reflexión teórica, más que una considera-ción racional de los problemas lo que en él predominaba era una actitud patética, a veces colérica, ante si-tuaciones que él no podía moralmente tolerar o su sensibilidad no podía de ninguna manera adecuarse para convivir con esto pacíficamente […], él no estaba intelectualmente preparado para calibrar un movimiento de esa naturaleza”; y puntilloso señala que Camilo “no conocía el pensamiento marxista […]. Un líder popular que pretendiera darle directrices estratégicas claras al movimiento de masas en la coyuntura de Colombia en ese momento no podía prescindir de la reflexión marxista”, pp. 158—159.

2/

Para una comprensión del vínculo entre la sociología y la historia en Colombia en torno a la vida y obra de Orlando Fals Borda y Camilo Torres Restrepo, y para recuperar sus reflexiones sociológicas desde los tiempos actuales, consúltese Goldentul, 2013. Sobre este tópico precisa Herrera Farfán: “A diferencia de la sociología científica en la sociología comprometida se busca que los resultados de las investigaciones retornen a las personas que los producen, más allá de la comunidad científica y las élites”. (2013, p. 10). No obstante, vale anotar que en rigor toda sociología es comprometida. Más aún, toda investigación científica es comprometida. El investigador que reúne los datos empíricos selecciona entre ellos, en función de los objetivos de la investigación. Al respecto consúltese García, 2000, 62, 71 y 72.

Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

281

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo socio—cultural, socialización, moverse hacia un humanismo ca-mentalidad de cambio, des-

tólico radical, precursor de la teo-

pertar de expectaciones socia-

logía de la liberación.4 El cuño de

les y utilización de métodos de

las interpretaciones adelantadas

acción para realizar una mo-

por Torres Restrepo y Fals Borda

vilidad social por canales no va moldeando un inconformismo previstos por las estructuras vi-de base científica que “los convir-

gentes. La violencia además ha

tió en verdaderas anti—élites, que

establecido los sistemas nece-

propugnaron por el cambio de las

sarios para la estructuración de

estructuras de poder y la construc-

una sub—cultura rural, de una

ción de un pensamiento científico

clase campesina y de un gru-

acorde con las realidades inmedia-

po de presión constituido por

tas, cercanas y propias del contex-

esta misma clase, de carácter

to violento—cíclico colombiano”.

revolucionario. Sin embargo, la

(Herrera Farfán y López Gúzman,

violencia ha operado todos es-

2013, p. 8)

tos cambios por canales pato-

lógicos y sin ninguna armonía

En aquellos primeros años,

respecto del proceso de de-

Orlando Fals ocupaba su tiempo

sarrollo económico del país”. como académico en la Universi-

(Torres Restrepo, 1963 [1972],

dad Nacional y como Secretario

268)3

General del Ministerio de Agricul-

tura; Camilo Torres era un reputa-

Se trata de una interpretación

do académico, Decano de la Es-

por parte de Camilo —muy cerca-

cuela Superior de Administración

no a la elaboración del libro antes

Pública —ESAP—, y miembro de

mentado—, en su doble condición

la Junta Directiva del Instituto Co-

de sacerdote católico y sociólogo

lombiano para la Reforma Agraria

marxista, que puede entenderse —INCORA—. Tanto para Camilo como un preaviso de su separa-Torres Restrepo como para Orlan-

ción radical de la teoría social para

do Fals Borda habían dos asuntos

3/

El fenómeno de la violencia en Colombia que alcanzó extremos de bestialidad está estudiado de manera amplia y profunda. Al respecto consúltese: Otero, 2008; Palacios, 2012; Uribe, 2013; Sánchez, 2013.

4/

Al respecto vale precisar que “una vez entendidas las bases político—religiosas del pensamiento utópico del Padre Torres, quedan en su apropiada perspectiva los dos conceptos sociológicos centrales sobre los que construye su ideología neo—socialista: el de la ‘dignidad’, basada en los valores existenciales del Humanismo contemporáneo, y el de la ‘contraviolencia’, o rebelión justa, que se apoya en la Moralidad telética” (Fals Borda, 2008, p. 211).

282

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo centrales: la reforma agraria y la dad de la administración pública.5

acción comunal.

Ambos llegaron a pensar que ésta

podría ser el instrumento básico

El problema agrario era —y de organización y de movilización aún es— la médula de la crisis y

popular, tanto en el campo como

para su solución era —y es— me-

en la ciudad:

nester confiar en los campesinos

y contar con ellos. (Torres Restre-

Pero en la formación técnica y

po, 1968, pp. 55—58) Por eso,

para la comercialización no se

sus esfuerzos académicos estaban

detiene el esfuerzo de capaci-

enfocados en este asunto. Prueba

tación del hombre del campo,

de ello está la conferencia dictada

que debe ser la meta primor-

por Orlando Fals Borda, mientras

dial de una reforma agraria (...)

se desempeñaba como Secretario

El gobierno colombiano y mu-

General del Ministerio de Agricul-

chas agencias semi—oficiales y

tura durante el gobierno de Lleras

privadas están prestando aten-

Camargo, en Montevideo (Uru-

ción al proceso de desarrollo

guay) a comienzos de 1960, que

integral de las comunidades

lleva por título “La Reforma Agra-

rurales (…) con el proceso de

ria”, con un último apartado dedi-

acción comunal se busca que

cado al problema de la autonomía

las gentes campesinas descu-

regional y de la acción comunal.

bran su propios problemas y

(Fals Borda, 2010, pp. 100—101)

se organicen cívicamente para

resolverlos con sus propios

Por otra parte, hay que desta-

medios y con el estímulo y el

car que ambos, en cumplimien-

apoyo del Estado.

to de sus funciones, propusieron

la creación de la acción comunal

Y en términos de gestión parti-

como fundamento de un cambio

cipativa planteaban que:

en el enfoque de la responsabili-

5/

En carta a Germán Zabala desde la población de Tuluá en el Valle del Cauca, fechada el 6 de enero de 1960, anota Camilo con su usual claridad conceptual y característico rigor ético: “En Colombia se ha iniciado un movimiento de Acción Comunal, muy interesante. Se propone organizar en gran escala la acción de comunidades locales, para la rehabilitación de todas las deficiencias, gracias a la propia organización. Para eso se requieren promotores voluntarios que consagren su vida al servicio de la comunidad. Figúrate que me han propuesto dirigir todo ese movimiento en el país. Sin embargo tú sabes lo que eso implica en un país latino, tropical y subdesarrollado: intrigas políticas, burocracia, etcétera. (…) Me aterran esos puestos de importancia exterior y burocratizarme. ¡Cada vez veo más lejano mi ideal de vivir pobre entre los pobres!”. (Torres, 1972, pp. 29—30)

Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

283

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo Por este proceso se descubren

Las Juntas de Acción Comunal,

y desarrollan los verdaderos

que en zonas vulnerables de

líderes locales, estimulando

orden público quedaron a car-

a todas las gentes para que

go de las Brigadas Cívico—Mi-

superen su condición social

litares, fueron instrumento de

y económica (…) para poder

clientelas barriales y veredales

llevar a cabo estos proyectos

que alimentaban el mercado

es necesario tener fe en el

electoral limitado por las re-

campesino y confianza en sus

glas del régimen frentenacio-

fuerzas y talentos (…) He aquí

nalista. De todo esto puede in-

la grave y grande responsabi-

ferirse que las élites del poder

lidad de las clases dirigentes

no tuvieron la oportunidad de

de América, de las cuales to-

aprender a dialogar y conciliar

dos nosotros constituimos una

genuinamente políticas con

muestra. De lo que hagamos

los representantes autónomos

con el campesino dependen

de las clases populares o con

el bienestar y el progreso de

sus organizaciones. (Palacios,

toda nuestra sociedad. (Fals

2012, p. 51)

Borda, 2010, p. 100)

Y en su condición de testigo,

Sin embargo, en el contexto estudioso y protagonista de pri-de la confrontación interna que se

mera línea, Luis Emiro Valencia

reinicia con el primer gobierno del

histórico dirigente social y pres-

Frente Nacional,6 “la Acción Co-

tante intelectual, explica en deta-

munal cayó en manos de maqui-

lle como:

narias partidistas o de entidades

ineficaces que permiten desvir-

la actividad comunal es interfe-

tuar sus intenciones de desarrollo

rida en el camino de su autono-

popular”. (Fals Borda, 2008, pp.

mía, libertad e independencia,

196—197) Y, como lo ilustra Pala-

quizá por su propia condición

cios:

social débil y circunstancias

internas y externas, de orden

6/

El Frente Nacional aupó el conflicto y lo recreó (Torres Restrepo en Belalcázar, 1968, pp. 48—49). Los respon-sables de La Violencia fueron quienes asumieron el poder local, regional y nacional entre 1958 y 1974. La crisis se profundizó con el fraude electoral de 1970 que desconoció el triunfo del General Rojas Pinilla en las elecciones presidenciales. Con la posesión de Misael Pastrana se dio curso al Pacto de Chicoral por el cual se garantizó a los terratenientes que no habría reforma social agraria, así las cosas, la Ley 135 de 1961 se modificó por la Ley 4ª de 1973 y se mantuvo intacto el statu quo.

284

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo económico, político, cultural e

la reforma rural, incluso como un

institucional. Esta realidad so-

acuerdo crucial en los diálogos de

cial hace suponer que la acción

La Habana, debería ser compren-

comunal es canalizada, utiliza-

sible y aceptable que sin campesi-

da y aprovechada o tergiver-

nos organizados, formados como

sada en sus fundamentos, tra-

productores y como ciudadanos,

dición, vivencia y perspectivas

conscientes de sus derechos y con

de trabajo social por la deno-

capacidad de hacerlos valer, no

minada politiquería, mediante

habrá reforma social agraria. (San-

la manipulación, el oportunis-

doval, 2011)

mo o protagonismo —propio

o ajeno—, desvirtuando así

Fue tan intenso el compromiso

sus fundamentos, principios de ambos con la reforma agraria y valores, características de la

y la acción comunal que Orlando

naturaleza democrática, viven-

Fals Borda no duda en señalar a su

cias cotidianas y perspectivas amigo y colega como un defensor del movimiento comunal. Es-decidido del comunalismo aco-

tas condiciones desvían el ca-

tando que tanto la reforma agra-

mino de sus vías autónomas, ria como la urbana que aparecen como actores sociales que consignadas en la Plataforma del trabajan en sus escenarios na-Frente Unido tienen en la acción

turales, éticos y constructivos,

comunal —entendida como acción

como corresponde al rol de un

colectiva— el basamento: “Cita a

formidable movimiento social,

la ‘acción comunal’ como funda-

histórico, unitario, plural y de-

mento de la ‘planeación democrá-

mocrático, con cobertura geo-

tica’, auspicia el cooperativismo y

gráfica en todas las regiones y

busca una mayor participación de

entidades territoriales de Co-

los obreros en las empresas”. (Fals

lombia. (Valencia, 2009, p. 13)

Borda, 2008, p. 212)

En las condiciones actuales,

En medio de este primer lustro

Fals Borda podría plantear lo mis-

de vida de la Facultad de Sociolo-

mo, con mayor fuerza y fundamen-

gía y de los reiterados encuentros

to que hace 54 años, porque sigue

y desencuentros con la realidad

siendo pertinente frente a la reali-

social y política del país, se va ges-

dad colombiana. Para el segundo

tando un nuevo proyecto político

gobierno de Santos (2014—2018)

revolucionario que descollará en

que tan decidido se mostraba con

medio de la campaña presidencial

Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

285

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo de 1965. En aquel momento críti-lógica e iniciando una cuarta

co, Orlando Fals indica que

subversión en Colombia, la

‘neo—socialista. (Fals Borda,

[…] la generación de La Violen-

2008, pp. 205—206; Torres

cia encuentra un campeón en

Restrepo, 1968, pp. 287—288)

un sacerdote católico, soció-

logo, influenciado por el am-

En su obra cumbre La subver-

biente ecuménico de la Euro-

sión en Colombia, reeditada por

pa occidental y cuyo mensaje

cuarta ocasión en 2008 y escrita

y ejemplo se haría más vibran-

originalmente en 1967, Fals Borda

te cada día: el Padre Camilo se concentra en estudiar, analizar Torres Restrepo, creador del y valorar el proyecto político de aparato político ‘pluralista’ del

Camilo Torres, a tal punto que de-

Frente Unido para combatir el

dica su texto a su amigo con las

pacto oligárquico del Frente siguientes palabras: “A Camilo Nacional, que además expre-Torres Restrepo, fundador del So-

sa una propia utopía original. cialismo Raizal e impulsor de los Esta utopía tiene ingredientes

primeros esfuerzos para alcanzarlo

nuevos, como aquellos deriva-

en Colombia”. El Socialismo Rai-

dos de convicciones religiosas

zal se asume como la base para el

y del examen de la realidad de

logro de la paz como meta histó-

las revoluciones latinoamerica-

rica.7

nas contemporáneas. Pero en

el fondo es una reiteración de

En el prólogo original de esta

ideales socialistas, en respues-

obra el maestro Fals anota:

ta al impulso del cambio secu-

lar—instrumental del pueblo y

Descuella en este grupo [se

de la época. (…) El Padre Torres

refiere a los fundadores de la

se convierte así en paradigma

Facultad de Sociología de la

de la generación de la Violen-

Universidad Nacional] el padre

cia, en el portavoz de su pro-

Camilo Torres Restrepo, sím-

testa reprimida, inyectándole

bolo de nuestra ‘generación

vigor a la confrontación ideo-

de la Violencia’, cuya visión

7/

En el acto de lanzamiento de su cuarta edición, a los 82 años, pocos días antes de su fallecimiento, Fals Borda pronunció unas palabras con base en el epílogo de su opus magnum en el que reflexiona sobre dos puntos medulares: “el clímax: guerra y uribismo” y “¿hacia un quinto orden?”. Allí está de manera cruda, real, su radical testamento político.

286

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo ideológica y consistencia de

subversión neo—socialista que

carácter se están perfilando

deba dar por resultado una

con claridad (…) La influencia

sociedad superior, en que las

intelectual y personal del padre

diversas tendencias progresis-

Torres ha sido y seguirá siendo

tas se entiendan entre sí. (Fals

importante. Fue del tipo de

Borda, 2008, p. 208)

subversor moral, de los que

abren trocha nueva. Por eso, el

Esta concepción —que goza

dedicarle este libro es no sólo

de un sólido fundamento ético,

un acto de amistad, sino uno

científico y técnico (Torres Res-

de justo reconocimiento a su trepo, 1964, pp. 13—28; Torres contribución para entender el

Restrepo, 1965, pp. 17—44) — se

sentido de la época que nos ha

condensa en la ‘Plataforma para

tocado vivir. (Fals Borda, 2008,

un movimiento de unidad popu-

pp. 19—20).

lar’ del 17 de marzo de 1965. Para

el propio Camilo el objetivo orgá-

Y al referirse a la concepción nico del movimiento del Frente utópica (estratégica) planteada Unido “es la estructuración de un por Camilo señala que

aparato político pluralista, no un

nuevo partido, capaz de tomar el

[…] el pluralismo no es una poder”, detallando la naturaleza condición, ni un sistema den-de ese mecanismo en el punto oc-

tro del orden, ni sigue actua-

tavo de la misma: “El aparato po-

les reglas del juego; sino más

lítico que debe organizarse debe

que todo es una herramienta ser de carácter pluralista, aprove-o aparato para unir o fundir chando al máximo el apoyo de los grupos diversos, inclusive los nuevos partidos, de los sectores socialistas y cristianos, para inconformes de los partidos tradi-moverlos hacia una misma di-

cionales, de las organizaciones no

rección. Se diseña como una políticas y en general de las ma-estrategia que busca cambiar sas”. (Torres Restrepo, 1966, pp.

las reglas del juego y que al 18; 24—25)

hacerlo propende a alcanzar

el cambio del orden social en

Fals Borda precisa, respecto

que se ejecuta. Pero su meta fi-

del Frente Unido, que

nal es el desarrollo económico

concebido como la creación,

[…] la ‘comunidad pluralis-

resolución y superación de una

ta’ cuenta con tres principios:

Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

287

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo amor, libertad (justicia) y sa-a postular el antinomio ‘pue-

biduría (…) es una meta ha-

blo—antipueblo’. Su pensa-

cia la cual deben moverse los

miento queda plasmado en

cristianos, así como también

cuatro de sus ‘Mensajes’: los

los creyentes de otras confe-

dirigidos a los cristianos, a los

siones. Es la meta cuya visión

campesinos, a la oligarquía, y a

llevó al Padre Torres, indirec-

los presos políticos. Plantea en

tamente, a tomar una posición

primer lugar que ‘la oligarquía

ideológica definida ante el

tiene una doble moral de la

país y la sociedad; aunque él

cual se vale, por ejemplo, para

mismo, paradójicamente, hu-

condenar la violencia revolu-

biese estado derivando hacia

cionaria mientras ella asesina y

actitudes anti—pluralistas re-

encarcela a los defensores y re-

queridas por la necesidad de

presentantes de la clase popu-

tener un partido homogéneo

lar (...); o dividiendo al pueblo

(“no alineado”), una vez cayó

en grupos enfrentados artifi-

en cuenta de lo irrealizable de

cialmente, combatiéndose en-

su utopía, poco antes de ingre-

tre sí por asuntos académicos

sar a la guerrilla del Ejército de

como la inmortalidad del alma

Liberación Nacional en Santan-

y distrayéndolo de descubri-

der, en noviembre de 1965”.

mientos radicales como el de

(Fals Borda, 2008: 210; Archila

que ‘el hambre sí es mortal’. El

Neira, 2003: 98, 283—284)8

hambre es un común denomi-

nador de los pobres. Dice lue-

Y profundiza su análisis aco-

go, que como ‘tenemos que

tando que, en aras de concretar su

buscar medios eficaces para el

iniciativa política, Camilo Torres

bienestar de las mayorías (…)

que no lo van a buscar las mi-

[…] respalda la revaloración

norías privilegiadas que tienen

del ser humano con la idea te-

el poder (…) para dárselo a las

lética de la justificación moral

mayorías pobres. La revolución

de la rebelión, o la contravio-

puede ser pacífica si las mino-

lencia, lo que lo lleva también

rías no hacen resistencia vio-

8/

Con pasmosa ligereza Archila Neira anota: “Camilo creó el Frente Unido (FU), que intentó ser una alianza de oposición, pero que en la medida que se polarizó en torno a la abstención alejó primeramente al MRL y la Anapo, y luego al PCC y a la Democracia Cristiana, para quedar en manos de los activos del ELN. Con el ingreso de Camilo a la guerrilla, el FU fue dirigido por Jaime Arenas, quien intentó organizarlo hasta cuando fue encarcelado a fines de 1965. Con ello prácticamente desapareció dicha coalición”. (p. 283) 288

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo lenta’. Y como esta revolución

Restrepo, hecho que consternó al

busca la justicia y el pan para

país y al mundo por sus inusitadas

todos los grupos, ella es ‘no características, Fals Borda reflexio-solamente permitida sino obli-

nó en los siguientes términos (por

gatoria para los cristianos’”. el valor se cita in extenso): (Fals Borda, 2008, pp. 80, 83—

86, 212—213; Torres Restrepo,

Al cabo de este casi medio si-

2010, pp. 207—210)

glo, muchos se han pregunta-

do, ante la imagen del Camilo

Para finalizar su valoración de

con fusil que se impuso rápida-

la utopía pluralista que significó

mente en los medios, si el pen-

el Frente Unido, Fals Borda se-

samiento y la obra de Camilo

ñala que el “aparato pluralista”

como ciudadano civil tuvieron

propuesto por Camilo no logró

importancia en sus días y tam-

tener los resultados esperados

bién sobre la continuidad de

en la práctica, pues los diversos

su pensamiento hasta el mo-

comandos del movimiento —a

mento actual.

nivel comunal y vecinal, y desde

el demócrata—cristiano hasta el

La respuesta [de Fals Borda]

comunista—, “en vez de aplicar

como testigo de esa época es

la tolerancia esperada, tornaron

positiva. Para entenderlo, es

los disórganos en una torre de Ba-

necesario desbordar, sin des-

bel”, lo cual se convirtió en “un

conocerlo, el estereotipo del

error táctico que hizo dispersar

‘cura guerrillero’ del Ejército

el movimiento del Frente Unido,

de Liberación Nacional. Cuan-

cuyo núcleo se fue reduciendo a

do Camilo Torres creó el Fren-

miembros ‘no alineados’, (…) per-

te Unido en marzo de 1965,

sonas que no pertenecían formal-

declaró que este sería un ‘mo-

mente a ningún grupo político y

vimiento pluralista para tomar

cuyas tendencias eran progresis-

el poder’.

tas y activistas, como decididos

amigos del cambio”. (Restrepo,

No era un partido político co-

1989, pp. 104—105; Fals Borda,

rriente. Era una utopía nove-

2008, p. 217)

dosa que corre hasta nuestros

días. Significa unir fuerzas u or-

Cuando en 2006 se cumplieron

ganismos civiles diversos para

40 años de la muerte en combate

hacerlas mover en la misma

del sacerdote y sociólogo Torres

dirección hacia objetivos co-

Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

289

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo munes valorados de transfor-gencia en la Colombia de hoy.

mación radical de la sociedad.

La revolución resulta así una

obligación moral cristiana y sa-

La utopía pluralista de Cami-

cerdotal para llegar a la demo-

lo Torres se alimentaba de

cracia participativa.

sus convicciones ecuménicas

religiosas y de su formación

Con este fin propuso, en su

científica como sociológico en

‘Plataforma para un movimien-

Lovaina —avanzada del pen-

to de unidad popular’, trabajar

samiento católico renovador—

por la dignidad de los pueblos

que le llevaron a posiciones au-

dominados y explotados y

tonómicas y de independencia

contra el intervencionismo nor-

hasta la heterodoxa teología

teamericano; desarrollar una

de la liberación.

ciencia propia, la nacionaliza-

ción de empresas del Estado,

Lo religioso lo basó en doctri-

la educación pública gratuita,

nas tomistas sobre la guerra

la autonomía universitaria, las

justa, como la de la ‘contra-

reformas agraria y urbana, la

violencia’ para desalojar a los

planeación con acción partici-

poderes ilegítimos y/o tiráni-

pativa y comunal, las coopera-

cos —el ‘antipueblo’ con su

tivas y la participación de obre-

doble moral— que ejecutan

ros en las empresas.

la violencia sangrienta o ab-

soluta. Lo sociológico le llevó

Con estas iniciativas democrá-

a buscar bases firmes para un

ticas, que son de interés ac-

socialismo raizal, con el marco

tual, Camilo articuló su utopía

marxista inicial que se adoptó

pluralista y puso a trabajar sus

por muchos para entender la

caudas en el Frente Unido du-

trascendencia de la Revolución

rante el año 1965. La meta era

Cubana.

adoptar ‘un sistema orientado

por el amor al prójimo’.

Pero pronto combatió el co-

lonialismo intelectual en las

En esta forma tomó en cuenta

ciencias sociales y económicas

algunas tendencias instrumen-

“prescindiendo de esquemas

tales del mundo moderno, re-

teóricos importados...para bus-

iteró ideales socialistas y esti-

car los caminos colombianos”.

muló la autenticidad regional

Estas ideas siguen teniendo vi-

y nacional. No era una utopía

290

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo clerical ni menos liberal o con-en estos movimientos, como

servadora. Buscaba construir

los que surgieron después de

una sociedad abierta y justa,

la muerte de Camilo: el de ‘Fir-

metas que todavía se plantean

mes’, de Gerardo Molina, el de

en diversos partidos y movi-

‘Anapo Socialista’, el de ‘Co-

mientos en muchos países.

lombia Unida’ que reunió gru-

pos de todo el país hasta la fu-

Sin negar sus dificultades, por-

sión con el ‘Movimiento19 de

que en aquellos años la utopía

Abril’, que descendió del mon-

se decantó y frustró rápida-

te en 1988, para seguir con la

mente. ¿Cuánto queda todavía

Alianza Democrática M—19

de interés en la Plataforma de

que llegó a la Asamblea Cons-

Unidad Popular de1965? Evi-

tituyente de 1991 con grandes

dentemente, todo o casi todo.

empeños de transformación.

Son elementos de valor que

Camilo reiteró en sus otros es-

Para Fals Borda la impronta y

critos y conferencias. Su pen-

el recuerdo de Camilo Torres es-

samiento activo de entonces taban presentes en distintos desa-siguió latente y vivo. Así incide

rrollos del “buen radicalismo polí-

en el mundo actual y, por su-

tico”. Consideraba que el proceso

puesto, en la sociedad colom-

fue positivo a pesar de todo: en

biana.

estos duros y peligrosos años se

ganó un considerable acumulado

La prematura muerte de Cami-

político, social e ideológico.

lo en Patio Cemento impidió

que el cura guerrillero enrique-

También pensaba que el pen-

ciera aún más el avanzado e samiento de Camilo en Colombia interesante ideario del Ejérci-se expresó —sin advertirlo— en la

to de Liberación Nacional. El organización y funcionamiento de comandante ‘Antonio García’, los Grupos Temáticos y Tertulias destacó el carisma de Camilo

Ideológicas organizadas por Or-

y la relevancia de su pensa-

lando Fals Borda para la campa-

miento y de su mensaje para ña presidencial de Carlos Gaviria los actuales movimientos polí-Díaz durante el año 2005. En este

ticos en el continente y en Co-

proceso, ciento cuarenta profesio-

lombia. En efecto, el elemento

nales y políticos se organizaron en

utópico mismo, con visos so-

diez y siete grupos para estudiar

cialistas nuevos, se presenta los principales problemas del país Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

291

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo y plantear propuestas y salidas, y

la conformación de grupos temáti-

fue presentado en su publicación

cos y la programación de tertulias

inicial como un esfuerzo “desde durante el año 2005.

las bases”. La idea quedó plasma-

da en ese mismo folleto, donde se

Con optimismo desbordan-

lee que vamos “hacia un Frente te y la energía vital disminuida, Unido de los Pueblos”, y que su

consideraba que se trataba de

propósito fue iniciar un esquema

una generación que trabajaba a

pluralista de pedagogía política gusto con las bases populares, que hubiera agradado mucho a como en los tiempos de Camilo, Camilo Torres:

y aseveraba que existía un mayor

acercamiento a estas bases, tan-

¿Vamos de nuevo hacia aquel

to para acompañarlas como para

Frente Unido que concibió aprender a investigar la realidad Camilo? Parece posible —afir-con ellas, con los métodos de la

maba Fals Borda— si hacemos

Investigación Acción Participativa

caso de los últimos aconteci-

—IAP— (otro fruto intelectual de

mientos sobre el proyecto de

Camilo Torres cuando empezó a

unidad de las izquierdas de-

aplicarla en el barrio Tunjuelito en

mocráticas, que fue insistencia

Bogotá). Soñaba que esta genera-

muy valiosa del senador y lue-

ción activa y senti—pensante esta-

go candidato, Carlos Gaviria.

ba mejor preparada y con mayor

capacidad que su antecesora: la

El asunto no era sólo de nom-

de La Violencia.

bres. En su inagotable capacidad

para perseverar en la búsqueda

Exultante conjeturó que

de la utopía, Fals pensaba que lo

principal no era que las estructuras

[…] atrás quedaron los Cente-

formales perdurasen, sino que las

naristas de Rafael Uribe Uribe,

ideas de unidad y transformación

los Nuevos de Jorge Zalamea

radical se arraigaran y extendieran

y Carlos Lleras, los del Movi-

de manera concienzuda y convin-

miento Revolucionario Liberal

cente. He ahí la vana ilusión. Veía

y La Ceja de Alfonso López Mi-

la aparición en Colombia de una

chelsen. La rancia cooptación

generación activa y senti—pen-

de centroderecha con la que

sante, con un gran contingente

se ha tentado y corrompido a

universitario y pluripartidista na-

la izquierda colombiana se ha

cional y regional, como lo hizo con

quedado sin excusas: hoy ya

292

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo podemos avanzar sin muletas

***

hacia nuestros valorados obje-

tivos históricos, con el pegante

El científico peruano Aníbal

ideológico del socialismo au-

Quijano explica que el desarrollo

tóctono o Kaziyadú del des-

es un término de azarosa biogra-

pertar, que se siente venir.

fía en América Latina. Desde la

Segunda Guerra Mundial ha cam-

Fals Borda sentía pisar bases biado muchas veces de identidad firmes para escrutar con optimis-y de apellido, tironeando entre un

mo el cambio social radical y pro-

consistente reduccionismo econo-

fundo en Colombia, como lo quiso

micista y los insistentes reclamos

Camilo Torres, el ideal por el cual

de todas las otras dimensiones de

ofrendó su vida. Por eso no titu-

la existencia social. Es decir, entre

beó en afirmar en aquella memo-

muy diferentes intereses de poder.

rable tarde del 15 de febrero de

Sus promesas arrastraron a todos

2006, en que se conmemoraba el

los sectores de la sociedad y de

cuarenta aniversario de la muer-

algún modo encendieron uno de

te de su amigo, en nombre de la

los más densos y ricos debates de

Fundación Nueva República:

toda nuestra historia, pero fueron

eclipsándose en un horizonte cada

Hoy lo recordamos con el do-

vez más esquivo y sus abandera-

lor de la ausencia, pero tam-

dos y seguidores fueron enjaula-

bién con la alegría y la espe-

dos por el desencanto. (Quijano,

ranza del deber cumplido, de

2000, p. 73)

la tarea pionera y dedicada

que realizó para bien de la na-

Por su parte Fals Borda se re-

ción. Tal es la vigencia de Ca-

fiere a un “contexto imitativo” se-

milo Torres, el hombre, y tal es

gún el cual en América Latina,

la obligación que todavía a te-

nemos de seguir con su lega-

[…] la concepción del ‘desarro-

do y hacerlo fructificar sobre la

llo’ fue, a partir del postulado

faz de nuestra tierra. Tenemos

económico [...] del presidente

ya, por fortuna, un liderazgo

Harry Truman de los Estados

capaz y los mejores candidatos

Unidos en 1949, la de seguir las

para asumir el poder. Por ahí

pautas de acumulación y orga-

va la cosa. (Fals Borda, 2010,

nización económica y social de

pp. 15—18)

los países ricos de la zona tem-

plada. El modelo de ‘desarrollo’

Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

293

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo adoptado tuvo (o ha tenido) estimaciones de la Organización unas características que resulta-Internacional del Trabajo (OIT).9

ron inapropiadas para el tipo de

política que buscaba el progre-

En realidad los costos de los

so y la erradicación de la pobre-

programas de ajuste estructural

za en las comunidades básicas.

son asumidos principalmente por

(Fals Borda, 1988, p. 12)

los trabajadores y sus familias y

otros grupos que viven en situa-

Para la época en la que Fals ciones de alta vulnerabilidad, ta-Borda despliega con encomio su

les como las mujeres, los niños,

trabajo científico y político, Amé-

los desempleados y los discapa-

rica Latina enfrentaba su pérdida

citados. Tales programas afectan

de opciones para el futuro, a pe-

negativamente el gasto público

sar de su intento de incorporación

dedicado a la educación, la salud

(más formal que real) al proceso y los servicios sociales colectivos.

de democratización. Al finalizar

Los niveles salariales caen y es fre-

los noventa 200 millones de lati-

cuente la pérdida de puestos de

noamericanos y caribeños vivían trabajo. Las medidas adoptadas en situación de pobreza (36% de

en el contexto de los programas

los hogares), mientras en 1980 de ajuste estructural han culmi-los pobres sumaban 136 millo-

nado con una inestabilidad en los

nes. En el 2005 se estimaba que

tipos de cambio, que cuando se

213 millones —más del 40% de devalúa reduce el poder adquisi-la población de América Latina—

tivo de los trabajadores y causa un

se encuentra bajo la pobreza y 88

incremento de la inflación que es

millones —el 18%— en estado de

insoportable para los sectores de

indigencia. La desigualdad que la población más desfavorecidos, caracteriza a América Latina refleja

y cuando se sobrevalua aumenta

factores educativos, demográfi-

el precio del dinero y cae la inver-

cos, patrimoniales, ocupacionales,

sión aumentando el desempleo.

de clase, etnia, raza, edad y géne-

(Guisse, 1996)

ro. En América Latina y el Caribe

hay 20 millones de niños y niñas

Las políticas de ajuste y globa-

trabajadores, de acuerdo con las lización impulsadas por la banca 9/

La actualización de cifras de la CEPAL se encuentra en http://www.cepal.org/publicaciones/xml/6/51946/

AnuarioEstadistico2013.pdf

294

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo multilateral, el capitalismo finan-los sectores menos favorecidos,

ciero internacional, los gobiernos

y buscar reducir las brechas entre

y la tecnocracia neoliberal han in-

ricos y pobres y entre países de-

crementado la violencia social y la

sarrollados y en desarrollo. Esa

violación de los derechos huma-

retórica socioeconómica naufra-

nos en el caso de América Latina.

gó por llevar implícita la defensa

Cuando se celebraron los 50 años

del orden económico capitalista.

de las Naciones Unidas se recono-

Las disfunciones de la pobreza,

ció que la pobreza, el desempleo

el desempleo y la exclusión son

y la desintegración social son los

entendidas como problemas aso-

fenómenos protuberantes de la ciados al mal manejo de políticas contemporaneidad.

macroeconómicas o a característi-

cas inherentes a los individuos. La

Producto de esta situación se

solución pasa por una buena inge-

asiste a una intensificación del cor-

niería social, sin sujetos sociales ni

porativismo, por el cual cada frag-

políticos.

mento de la sociedad se aferra a

sus intereses particulares en de-

Confían en las fuerzas del mer-

trimento de los intereses del bien

cado como el orden social más

común, en un contexto de guerra

eficiente y promotor del desarrollo

civil permanente dominada por un

en contra del Estado interventor,

choque de minorías contrapuestas

regulador, redistribuidor y garan-

sin centro. El frágil estado patri-

tista. En consecuencia, promue-

monialista que históricamente fun-

ven la desregulación del mercado

cionó solo al servicio de pequeñas

laboral y una política social centra-

élites amenaza con derrumbarse. da en necesidades básicas y míni-Las conductas tipo “sálvese quien

mos vitales en contra del principio

pueda” tienden a generalizarse.

de dignidad universal, esto es, los

derechos humanos. Las medidas

Es una necesidad enfrentar se orientan a garantizar la diná-con seriedad los críticos proble-

mica de acumulación del capital y

mas económicos y sociales; pero aliviar las condiciones inmediatas para ello no basta con anunciar la

de la pobreza, desempleo o des-

coordinación de la política macro-

cohesión, descuidando las condi-

económica con las políticas socia-

ciones subyacentes y los factores

les, en prestar el mayor interés a la

estructurales que generan estas

promoción de empleo productivo

patologías sociales. En resumen,

y al mejoramiento del ingreso de

se busca romper los contratos so-

Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

295

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo ciales fundamentados en derechos

el reverso de ellos, de suerte

sociales, desmontar las legislacio-

que ambas comparten el mis-

nes laborales para un supuesto

mo carácter históricamente

aumento del empleo y redistribuir

transitorio. (Marx, 2000, p. 348)

entre los pobres los recursos asig-

nados para concentrarlos en los

La distribución entre beneficios

sectores en condiciones de mise-

y salarios se deriva de las relacio-

ria, todo con el fin de no afectar

nes de producción. Las relaciones

los equilibrios macroeconómicos, de distribución bajo el capitalismo garantizar la acumulación, no re-deben verse como el resultado de

ducir las ganancias del capital y no

un conflicto entre las clases socia-

transformar las relaciones de pro-

les sobre la producción donde las

piedad.

clases no están situadas simétrica-

mente. En las sociedades capita-

La transformación de las pato-

listas, la distribución entre las cla-

logías sociales arriba enumeradas

ses se fundamenta en relaciones

necesariamente exige una supe-

de explotación, opresión y aliena-

ración de las actuales relaciones ción. No obstante, la explotación de producción y el cambio en la

y la opresión no sólo se explican

correlación de fuerzas enfrentadas

por razones de clase, también por

en la pugna distributiva.

factores asociados al género, et-

nia, edad, cultura y región.

Está vigente la afirmación de

Marx según la cual

Se puede concluir con el eco-

nomista ecuatoriano Alberto

[…] las relaciones de produc-

Acosta cuando con tino anota que

ción que corresponden a este

modo de producción específi-

[…] paulatinamente se perfila

co, históricamente determina-

la necesidad de revisar el estilo

do —relaciones que los hom-

de vida vigente en el nivel de

bres contraen en su proceso

las elites y que sirve de marco

social de vida, en la creación

orientador (si bien inalcanza-

de su vida social— tienen un

ble) para la mayoría de la po-

carácter específico, histórico y

blación; una revisión que ten-

transitorio; y que, finalmente,

drá que procesar, sobre bases

las relaciones de distribución

de real equidad, la reducción

son esencialmente idénticas a

del tiempo de trabajo y su re-

esta relaciones de producción,

distribución. Más temprano

296

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo que tarde, aún en los mismos

propuesta de refundar a Colombia

países subdesarrollados (no como Estado Regional Unitario: se diga en los desarrollados), para ello se requiere organizar en tendrá que darse prioridad a su momento un gran cabildo de una situación de suficiencia,

las regiones de Colombia para im-

en tanto se busque lo que sea

pulsar un proceso reconstituyente

bastante en función de lo que

de tres años por la vía de los ple-

realmente se necesita, antes biscitos de municipalidades.

que de una mayor eficiencia —

sobre bases de una incontro-

Es necesario concretar una al-

lada competitividad y un des-

ternativa para superar la crisis del

bocado consumismo— que Estado centralista. Asunto que terminará por hacer imposible

pasa de largo en el curso de los

el sostenimiento de la humani-

diálogos que se asumen como un

dad sobre el planeta. (Acosta,

avance para tomar la senda de la

2001, p. 349; Quimbayo Ca-

paz con justicia social. Pero ade-

brera, 2013, p. 16—17)

más es menester dar forma a un

gobierno de transición en condi-

Unas breves palabras para ciones de convocar una constitu-anotar que las globalizaciones im-

yente democrática que viabilice

plican un nuevo orden territorial a

las reformas sociales, políticas e

nivel mundial. En el caso colom-

institucionales que den sustento

biano la realidad histórica de que

material a una paz duradera. Esta

cada gobierno tiende a ser peor opción estratégica es posible si se que el inmediatamente anterior y

garantiza la más amplia participa-

por ello el entrecruzamiento entre

ción popular como una experien-

la necesidad del cambio social y el

cia en Colombia, y que se requiere

nuevo orden territorial, es una ten-

adelantar de conjunto por el pue-

dencia suficientemente demostra-

blo de América Latina.

da. Por eso, en una perspectiva

distinta, el tema del ordenamien-

Esta iniciativa está encaminada

to territorial (OT) se liga a la pro-

a propiciar un proceso que permi-

puesta de que éste sea el último

ta a Colombia convertirse en una

gobierno nacional para dar paso república regional unitaria a través a una nueva institucionalidad ba-del más amplio y profundo proce-

sada en una forma de presidencia

so de reflexión y acción popular

colegiada y en un parlamentarismo

que se haya intentado hasta ahora

en cada Estado—Región. De ahí la

en la mira de superar el centralis-

Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

297

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo mo asfixiante de la vitalidad y de

A casi medio siglo después de

las ansias de progreso y bienestar

la prematura muerte de Camilo

de las provincias y regiones de Torres, la acción política desple-Colombia.

gada para ejecutar el programa

de gobierno que consigna la Pla-

No ha sido bienaventurado el

taforma del Frente Unido no fue

criterio de fortalecer la capacidad

posible por la vía electoral, y a su

de gestión política—administrati-

vez la lucha armada como opción

va de los entes territoriales y de no logró despojar del poder a la dar la posibilidad de reordenar el

minoría plutocrática, y como mé-

territorio sobre un nuevo esque-

todo de lucha el mismo Fidel Cas-

ma político—administrativo que tro considera que está descartada: responda a los cambios sufridos esta es la encrucijada de la hora.

en la realidad económica y social

(Castro, 2008)

resultado de las transformacio-

nes de los últimos sesenta años

Al recordar la mano cálida y la

marcadas por la urbanización, la mirada confiada del Maestro Fals internacionalización, la desagrari-Borda se puede terminar así:

zación, la desindustrialización, la

tercerización y la financiarización,

[…] toda utopía, por defini-

que acompañan en su conjunto la

ción es inalcanzable. Lo real-

profundización de la crisis nacional

mente esencial es reconocer

y la conflictiva relación campo—

el impacto utópico como una

ciudad.

idea potencialmente salvado-

ra, que destaca las metas ha-

Por todo lo anterior es necesa-

cia las cuales se trata de llegar

ria una reconfiguración de Colom-

colectivamente. Esto en sí mis-

bia como una nación en las que

mo tiene efectos refractantes

las regiones adquieran personería

sobre el orden social. Por eso

jurídica y logren una coordinación

la ideología socialista reiterada

institucional que se constituya en

a través del aparato pluralista

la base para el desarrollo social y

vuelve a ganar toda su poten-

político en ejercicio de la autono-

cialidad original. (Fals Borda,

mía y la identidad cultural propia

2008, p. 217)

de nuestras regiones.

298

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo Bibliografía

Acosta, Alberto. (2001) “Teoría del desarrollo ¿tradicional asignatura alemana?”. En: Teoría del desarrollo. Nuevos enfoques y problemas. Caracas, Venezuela: Editorial Nueva Sociedad.

Aguilera, Peña, Mario (Director). (2002) Camilo Torres y la Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia: Unibiblos.

Archila Neira, Mauricio. (2003) Idas y venidas. Vueltas y revueltas. Protestas sociales en Colombia, 1958—1990. Bogotá, Colombia: ICANH/CINEP.

Arrighi, Giovanni y SILVER, Beverly J. (2001) Caos y orden en el sistema—mundo moderno. Madrid: Akal.

Banco interamericano de desarrollo. (1999) América Latina frente a la desigualdad. Was-hington, Estados Unidos: BID.

Belalcázar, Octavio (Director editorial). (1969) Golconda, el libro rojo de los “curas rebel-des” . Bogotá, Colombia: MUNIPROC.

Bojorge, Horacio y otros. (1969) Retrato de Camilo Torres. México D.F., México: Editorial Grijalbo (Colección 70 N° 49).

Broderick, Walter J. (1996) (6ª Ed.) Camilo Torres Restrepo. Biografía. Bogotá, Colombia: Planeta Colombiana Editorial.

Castro Ruz, Fidel. (2008) La Paz en Colombia. La Habana, Cuba: Editora Política.

Eljach, Matilde (Comp.). (2009) Fals Borda y la persistencia de las utopías. Popayán, Colombia: Editorial Universidad del Cauca.

Fals Borda, Orlando. (1988) La insurgencia de las provincias. Bogotá, Colombia: IEPRI, UN—Siglo XXI Editores.

__________. (2006) “Elementos ideológicos del Frente Unido de Camilo: ayer y hoy”. En: Revista Foro N° 57 (marzo 2006), pp. 58—64.

_________. (2008) (4ª Ed.) La subversión en Colombia. El cambio social en la historia. Bogotá, Colombia: Fica—Cepa.

___________. (2010) “La Reforma Agraria”. En: Antología Orlando Fals Borda. Bogotá, Colombia: Universidad Nacional de Colombia, pp. 93—104.

García, Rolando (2000). El conocimiento en construcción. De las formulaciones de Jean Piaget a la teoría de sistemas complejos. Barcelona, España: Editorial Gedisa.

Guisse, El Aadji. (1996) El ejercicio de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Ginebra, Suiza: Comisión de Derechos Humanos, Naciones Unidas.

Goldentul, Analía. (2013) “Ciencias sociales y fundación de la sociología en Colombia”. Consúltese en: http://www.lahaine.org/index.php?p=70251

Guzmán Campos, Germán; Fals Borda, Orlando; Umaña Luna, Eduardo (Tomo 1 en 1962

y Tomo 2 en 1964). La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social (dos tomos). Bogotá, Colombia: Ediciones Tercer Mundo [ Nota Bene. La Editorial Taurus en Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

299

Miguel Eduardo Cárdenas Rivera

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo su Colección Historia lo imprimió de nuevo en 2005; el Tomo 1 con un prólogo de Orlando Fals, y el Tomo 2 con un estudio sobre la “Etiología de la violencia” de Eduardo Umaña].

Herrera Farfán, Nicolás y López Guzmán, Lorena. (Antol.) (2013). Ciencia, compromiso y cambio social. Orlando Fals Borda. Buenos Aires, Argentina: Editorial El Colectivo, Lanzas y Letras, Extensión Libros.

Herrera Farfán, Nicolás. (2013) “Orlando Fals Borda: pedagogo de la praxis”. Ponencia en el Congreso Internacional ‘Universidad: en el camino de la innovación pedagógi-ca’, Quito (21—22 de noviembre): Instituto Universitario de Educación Pedagógica de la Universidad Central del Ecuador.

Marx, Carlos. (2000) El Capital, Libro III—Tomo III, capítulo LI. Madrid, España: Ediciones Akal.

Otero, Alfonso (2008). Paramilitares. La modernidad que nos tocó. Bogotá, Colombia: Quebecor World.

Palacios, Marco. (2012) Violencia pública en Colombia: 1958—2010. Bogotá, Colombia: FCE.

Quijano, Aníbal. (2000) “El fantasma del desarrollo en América Latina”. Caracas, Venezuela: Revista de Economía y Ciencias Sociales, Vol. 6 Nº 2 (mayo—agosto), pp.73—90.

Quimbayo Cabrera, Uverney. (Comp.) (2013) Abriendo Camino. Ideas políticas latinoa-mericanas. Neiva, Colombia: Ediciones Lanzas y Letras.

Restrepo, Luis Antonio. (1989) “Literatura y pensamiento. 1958—1985”. En: Nueva Historia de Colombia, Tomo VI. Bogotá, Colombia: Planeta, pp. 89—108.

Salazar, María Cristina et al. (1965) El caso del Padre Camilo Torres. Revista Inquietudes N° 5. Bogotá, Colombia: Ediciones Tercer Mundo.

Sánchez, Gonzalo (coordinador). (2013) Basta Yá! Colombia: memorias de guerra y dignidad. Bogotá, Colombia: Centro Nacional de Memoria Histórica, consúltese en: http://

www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/informeGeneral/descargas.html Sandoval, Luis. (2011) “La restitución de tierras en la mirada de un maestro”. Consúltese http://www.razonpublica.com/index.php/politica—y—gobierno—temas—27/2179—

restitucion—de—tierras—la—mirada—de—un—maestro.html Schumpeter, Joseph A. (1988) Capitalismo, socialismo y democracia, Tomo II. Barcelona, España: Ediciones Orbis.

Teitelbaum, Alejandro. (2010) La armadura del capitalismo. El poder de las sociedades transnacionales en el mundo contemporáneo. Barcelona, España: Icaria.

Torres Restrepo, Camilo. (1963) “La Violencia y los cambios socioculturales en las áreas rurales colombianas”. Ponencia presentada en el Primer Congreso Nacional de Sociología. Nota Bene. Este documento habría de formar parte del segundo tomo de La Violencia en Colombia pero no pudo ser incorporado al no otorgarse el nihil obstat por parte de la jerarquía católica.

__________. (1964) Elementos de la programación económica en los países subdesarro-300

Red de Carreras de Sociología y Ciencias Políticas del Ecuador

Orlando Fals Borda: anti—élite, utopía y pluralismo llados. Bogotá, Colombia: Instituto Colombiano de Capacitación. Ponencia presentada al Segundo Congreso Internacional de Promundi Vita.

__________. (1965) La revolución imperativo cristiano. Bogotá, Colombia: Ediciones del Caribe.

__________. (1966) Camilo Torres. Biografía — Plataforma — Mensajes. Medellín, Colombia: Ediciones Carpel—Antorcha.

__________. (1968) “El problema de la estructuración de una auténtica sociología lati-noamericana”. Ponencia presentada en las Jornadas Latinoamericanas de Sociología en Buenos Aires, 24 al 29 septiembre de 1961. Popayán, Colombia: Universidad del Cauca.

__________. (1968) Camilo Torres: el cura que murió en las guerrillas: el itinerario del padre Camilo a través de sus escritos, su acción y su palabra. Barcelona, España: Editorial Nova Terra.

__________. (1972) (2ª Ed.) Cristianismo y revolución. México D.F., México: Ediciones Era.

__________. (1987). La proletarización de Bogotá. Bogotá: Fondo Editorial CEREC.

Torres Restrepo, Camilo; Giraldo Moreno, Javier; Fals Borda, Orlando. (2010) Camilo Torres: un pensamiento vigente. Bogotá, Colombia: Colección Memoria Histórica.

Umaña Luna, Eduardo. (2003) (2ª Ed.) Camilo y el nuevo humanismo. Paz con justicia social. Bogotá, Colombia: Universidad Nacional de Colombia.

Uribe López, Mauricio (2013). La nación vetada. Estado, desarrollo y guerra civil en Colombia. Bogotá, Colombia: Universidad Externado de Colombia.

Valencia Tovar, Álvaro. (1976) El final de Camilo. Bogotá, Colombia: Ediciones Tercer Mundo.

Valencia, Luis Emiro. (2009) Historia, realidad y pensamiento de la Acción Comunal en Colombia 1958—2008. Bogotá, Colombia: Escuela Superior de Administración Pública.

Revista “Sociología y Política HOY” No 11, Julio - Diciembre 2025

301