Iván Oñate o la pasión por el oficio
Resumen
La muerte, como siempre, llegó sin anunciarse y sorprendió a Iván Oñate mientras concluía la edición del último número de la Revista Anales,el mismo que hoy se presenta. Hay una coherencia silenciosa en esa escena final: el poeta trabajando, corrigiendo, ordenando, exigiéndose hasta el límite. Un escritor —lo sabía— está hecho a la medida de sus versos.
En la Revista Anales N.º 372, al recordar a tres poetas fallecidos en 2014, evocó a Truman Capote y citó una frase de Música para camaleones: «Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse». Esa imagen —el talento inseparable de la disciplina— condensa su ética creadora y su rigor editorial.