Los suelos negros de Latinoamérica. Principales amenazas sobre ellos y oportunidades que se presentan
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Abstract
Latinoamérica cubre una superficie de 19,2 millones de km2, ocupando casi toda la totalidad de Sudamérica y Centroamérica y parte del Caribe. Esta enorme región es una las mayores reservas de biodiversidad del planeta, con sus correspondientes diversidades fisiográficas y paisajísticas. En el sistema mundial de clasificación taxonómica, los suelos negros se corresponden con tres grupos de suelos: Chernozems, Kastanozems y Phaeozems, aunque también Vertisols. Puede decirse que, si se exceptúan las áreas con clima tropical y subtropical no elevadas, los tres tipos de suelo están presentes en el resto de Latinoamérica, siendo más abundantes en las pampas y campos de la Argentina, Uruguay y Sur de Brasil, aunque también aparecen en áreas de montaña con suelos con alta materia orgánica. Al igual que lo que sucede en otras partes del mundo, los suelos negros de Latinoamérica son enormes reservas para la seguridad alimentaria, los almacenes de carbono y la biodiversidad edáfica. Sin embargo, dado su uso para cultivos y ganadería, se encuentran amenazados por procesos de erosión hídrica y eólica, deslizamientos de laderas de montañas, pérdidas de carbono orgánico, desbalance de nutrientes –más por déficits que por excesos–, acidificación, procesos de salinización y sodificación acentuados por desbalances hidrológicos por cambios de uso de la tierra, y pérdidas de biodiversidad edáfica y paisajística. Además de estas amenazas vigentes, hay otras más recientes que ya preocupan. Claramente, la polución de suelos y acuíferos por restos de pesticidas y de fertilizantes nitrogenados y fosforados. La pérdida de suelos fértiles por urbanización es una amenaza que ya preocupa en los alrededores de grandes urbes con crecimiento poblacional no adecuadamente regulado. No obstante, se perciben interesantes oportunidades para los suelos negros de la región. Además de ser reservas de producción de alimentos para la seguridad alimentaria y las agroexportaciones, sus almacenes de carbono pueden ser recarbonizados por secuestro de carbono, con tasas de hasta 2 tn CO2e ha-1año-1 con prácticas de manejo agrícola regenerativo, constituyendo una de las opciones basadas en la naturaleza más importantes para mitigar el cambio climático y alcanzar un objetivo de cero-neutralidad hacia 2050. En definitiva, los suelos negros de Latinoamérica son una reserva importante para la humanidad, siendo merecedores de atención por los decisores políticos con regulaciones adecuadas y apoyo a los agricultores para alcanzar objetivos de desarrollo sostenible.
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